Cinta de lomo de cerdo al horno con hierbas aromáticas

Hoy les traigo una receta muy fácil, el horno se encarga de casi todo y el resultado es exquisito.

Esta cinta de lomo de cerdo ha resultado excepcional, un buen producto no puede sino tener un resultado aún mejor.

Embadurnar de hierbas la pieza ha sido todo un acierto, le aporta un sabor maravilloso, a la vez que forma una costra con un interior muy jugoso.

La combinación de ingredientes de la salsa resultó una auténtica delicia, tanto nos gustó que la hemos adoptado indefinidamente.
Como consejos para conseguir un buen asado hay que tener en cuenta:
  • Precalentar el horno antes de introducir la pieza
  • Sacar de la nevera la pieza al menos media hora antes para que esté a temperatura ambiente cuando entre en el horno, así el centro de la pieza no estará tan frío y no tardará tanto en llegar a la temperatura elegida
  • Retirar el exceso de grasa y bridar si la pieza es muy grande, para que no se deforme
  • Para conseguir una carne muy jugosa es recomendable untar la carne para formar una costra, una vez marinada es recomendable guardarla en la nevera como mínimo una hora
  • Para un mejor resultado, se puede hacer doble cocción, primero sellando la pieza en una sartén y luego terminarla en el horno, así conseguiremos que los jugos queden en el interior
  • No pinchar en exceso para que no pierda los jugos
  • Sabemos que la pieza está lista cuando al introducir un pincho entra fácil y éste se mantiene caliente. Si sale líquido rojo o rosa todavía le falta, si el líquido es transparente ya estará hecha. Dependerá del punto de cocción elegido, en el caso del cerdo tiene que estar bien hecho, pero jugoso
  • El tiempo de horneado varía según la pieza y el horno. Para el cerdo el tiempo de cocción es de 1 hora por kilo, pero según el horno puede estar hecha en 45 minutos como ha sido mi caso. 
  • Una vez la carne esté hecha, la sacaremos y la dejaremos sobre una tabla para que repose, después de 20 minutos o cuando veamos que deja de soltar jugos ya podemos cortarla
Ingredientes:
  • 1 pieza entera de cinta de lomo de cerdo fresco (aprox. 1 kg)
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • 2 cucharadas de manteca de cerdo
  • 1/2 manojo de perejil fresco
  • 2 ramitas de romero fresco
  • 1 ramita de tomillo fresco o 1 cucharada si es seco
  • 1 ramita de salvia fresca o 1 cucharada si es seca
  • 1 cucharadita de estragón fresco o seco
  • 1 cucharadita de pimentón dulce o picante
  • 1 cucharadita de hinojo en grano
  • 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra para sellar la pieza y un poquito más para saltear las verduras
Acompañamiento (cantidades al gusto):
  • Chalotas
  • Zanahorias
  • Papas pequeñas de guarnición con piel
  • 4 dientes de ajo enteros con piel
Salsa:
  • 5 chalotas
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de mostaza de Dijon antigua
  • 1 cucharada de mostaza de Dijon
  • 3 cucharadas de miel
  • Sal y pimienta
  • Agua para aligerar si es necesario
Ponemos agua a hervir con las papas, cuando estén casi hechas añadimos las zanahorias, que hemos torneado previamente, con unos cinco minutos es suficiente. Escurrimos bien y reservamos.

Picamos todas las hierbas en un robot, agregamos dos cucharadas de manteca y mezclamos bien.

Limpiamos el exceso de grasa que pueda tener la pieza de carne, (si es muy grande la brindamos con hilo de cocina) salpimentamos por todos sus lados, embadurnamos la pieza de carne con la mezcla de hierbas y manteca, la cubrimos con film transparente y dejamos macerar en la nevera al menos una hora.

Precalentamos el horno a 180º diez minutos antes de meter la pieza. Calor arriba y abajo.

Pasado el tiempo de maceración, sacamos la carne y sellamos por todas las caras en una sartén pincelada con un poco de aceite, porque ya lleva grasa suficiente. Retiramos a una tabla.
En la misma sartén, añadimos un poco más de aceite de oliva virgen y salteamos las papas, zanahorias, chalotas y ajos. Reservamos.

Colocamos la carne en una fuente de horno y distribuimos alrededor las papas, zanahorias, ajos y chalotas. Cubrimos con papel de aluminio.

Colocamos la fuente en la parte central del horno y horneamos tapada con el papel de aluminio durante los primeros 15 minutos. Posteriormente retiramos el papel de aluminio y horneamos durante 30 minutos más.

Pasado el tiempo de horneado, retiramos la pieza de carne y dejamos reposar sobre una tabla. Decoramos con un poco de romero y estragón picado.

Seguimos horneando el resto durante unos 10-15 minutos más o hasta que veamos que están bien tiernas.

Mientras reposa la carne y se sigue horneando el resto, preparamos la salsa.
Trituramos las chalotas en un robot y pochamos lentamente en una sartén con un chorrito de aceite, removiendo constantemente hasta que caramelicen. Agregamos una pizca de sal y un poco de pimienta recién molida. En un bol ponemos los dos tipos de mostaza con la miel, batimos para ligar, agregamos a la cebolla y removemos. Mantenemos al fuego un par de minutos. Si queda muy espesa se puede aligerar con un poco de agua hasta que obtengamos la consistencia deseada, si es así una vez agregamos el agua batimos bien para ligar.

Una vez reposada la carne ya podemos cortarla. Emplatar con las papas, chalotas y zanahorias y acompañar con la salsa de mostaza.

La carne quedó súper jugosa y muy tierna, la guarnición estupenda y la salsa de lujo. El conjunto ha dado como resultado un manjar de dioses.

¡¡¡A disfrutarla!!!

Scones de yogurt

Me vuelven loca estos panecillos ingleses. Desde el momento que los probé sabía que tarde o temprano los haría en casa y así fue. Los he hecho dos veces, una sin yogurt y otra con él y tengo que decir que esta versión es la que más me ha gustado.

Son unos panecillos deliciosos, un poco crujientes en el exterior y tiernos en el interior. Si los tomas solos son un poco sosos, aunque a mi me encantan, ese olor a mantequilla..., por eso lo típico es rellenarlos con clotedd cream y mermelada de frutos rojos, ya sea fresa, frambuesa, etc, pero que no cunda el pánico, aunque no consigamos esta crema fácilmente no vamos a dejar de hacerlos, ya que con mantequilla y mermelada están igualmente fabulosos, que fue como los tomé por primera vez.

Ya sabemos que en Gran Bretaña el "tea time" o la hora del te, es una institución y uno de los tantos acompañamientos del te de las cinco son estos panecillos, aunque la tradición de tomarlos con clotted cream proviene de Cornualles, Devon y Dorset, donde lo denominan "clotted cream te".
La clotted cream es una nata coagulada con un 60% de materia grasa, a diferencia de la nata de montar que suele tener un 35% y la nata doble que tiene un 48%. Al cocerla lentamente se va concentrando y al enfriarse se le forma una costra de coágulos de mantequilla.

Su consistencia densa y su sabor está entre la nata doble (double cream) y la mantequilla, aunque es imposible sustituirla por cualquiera de ellas. Su textura es sedosa y combinándola con cualquier mermelada resulta deliciosa.

La clotted cream fresca suelen comprarla a granel en charcuterías locales y granjas. También hay marcas que la comercializan. Aquí en España, si no es en comercios ingleses no hay manera y cuando la encuentras es a precio de oro. En mi última visita a Madrid compré un tarro para quitarme el capricho de tomarlos como marca la tradición, así que era la hora de hacer scones, aunque no sea a las cinco de la tarde con el te, sino para desayunar y con un buen café.
Para conseguir unos scones perfectos es importante seguir unas pautas. No es una masa nada complicada, pero tiene sus truquillos que me parece importante destacar:
  • Los ingredientes húmedos deben estar bien fríos para que la masa tenga buena textura y los scones resulten quebradizos en la boca
  • Para transmitir el menor calor posible a la mantequilla, en el momento de mezclarla con la harina, utilizar dos cuchillos o un accesorio para trabajar masas
  • Trabajar la masa con rapidez, sin amasar porque quedarán correosos
  • No aplastar la masa con el rodillo, sólo aplanar suavemente
  • Enharinar el cortapastas antes de cortar y no desplazar nunca lateralmente el cortapastas porque no subirán correctamente
  • Los scones no se expanden en la cocción, suben verticalmente, por lo que si los colocamos un poco juntos ayuda a que suban mejor
Siguiendo estas pautas obtendrán unos scones geniales.

Vamos con la receta!!

Fuente: Claudia Briandi-Las mil y una tartas
Ingredientes:
  • 400 gr de harina de repostería
  • 20 gr de polvos de hornear (Royal)
  • 100 gr de mantequilla fría sin sal
  • 1 cucharadita de sal fina
  • 60 gr de azúcar
  • 130 gr de nata de montar
  • 80 gr de yogurt tipo griego
  • 1 huevo L
  • Además: 1 huevo y un chorrito de leche para pintarlos y un poco de harina normal para enharinar la mesa y el cortador
Como les decía anteriormente, es importante que los ingredientes no secos estén en la nevera hasta el momento de usar.

Pesamos la mantequilla y la troceamos. Pesamos el yogurt y la nata. Mantenemos todo en la nevera.
Ahora pesamos los ingredientes secos: harina, polvos de hornear, azúcar y sal.

Tamizamos en un bol la harina con la levadura, removemos con unas varillas para que se integren bien. Sacamos la mantequilla de la nevera e incorporamos al bol. Mezclamos con el accesorio para masas o con las yemas de los dedos hasta conseguir un arenado, como migas gruesas. Si son de manos calientes como yo, mejor usar el accesorio o dos cuchillos.

Una vez obtengamos el arenado, incorporamos la sal y el azúcar, mezclamos para integrar estos ingredientes y hacemos un hueco en el centro.

Sacamos de la nevera la nata de montar, el yogurt y el huevo. Los ponemos en un bol, batimos con unas varillas y vertemos en el centro de la mezcla seca.
Con ayuda de un tenedor vamos removiendo e incorporando harina de los laterales hasta que esté todo mezclado, lo justo para que se integre toda la harina. Terminamos de unir con una mano, recuperando la harina que pueda quedar en el fondo y laterales. Pasamos a la mesa enharinada y juntamos hasta conseguir un bollo blando y homogéneo. Como les decía, es muy importante no amasar para conseguir unos panecillos esponjosos.

Con objeto de tocar la masa lo menos posible, una vez formado el bollo, puedes colocarlo sobre film y a la vez que cerramos le damos forma plana. Dejamos reposar en la nevera durante una hora.

Pasado el tiempo de reposo, precalentamos el horno a 180º.

Enharinamos la encimera con una pizca de harina, la justa para que no se pegue la masa, no sientan la tentación de añadir más, porque endurecería la masa y quedarían correosos. Retiramos el film y disponemos nuestra masa en la encimera. La estiramos sólo un poquito, doblamos por la mitad y volvemos a pasar el rodillo hasta dejarla de unos 2 cm de altura. Ponemos un poco de harina en un lateral, tomamos un cortapastas de unos 5 cm, lo pasamos por la harina y a continuación cortamos la masa, sin retorcer ni desplazar lateralmente, sacamos el panecillo y lo colocamos en una bandeja con papel de hornear, así sucesivamente hasta terminar con todos. Al enharinar el cortador facilitamos la salida del panecillo. Tomamos los recortes, los agrupamos sin trabajar demasiado y repetimos la operación hasta acabar con la masa.
Pincelamos todos los panecillos con la mezcla de huevo y leche. Horneamos durante unos 18 minutos aproximadamente. Una vez horneados pasamos a una rejilla. Si los hacen más pequeños o más grandes, disminuir o aumentar, respectivamente, el tiempo de horneado.

Servir templados con clotted cream o mantequilla y mermelada de frutos rojos, en mi caso de frambuesa. Con cualquiera de los acompañamientos están deliciosos, noooo, ¡¡¡ultradeliciosoossss!!!

Una vez fríos calentar un par de minutos en el microondas antes de tomarlos. Los que no se vayan a tomar es mejor congelarlos, ya que pasados dos días siguen estando muy pero que muy buenos, pero pierden esa textura que se deshace en la boca.

¡¡Los recomiendo absolutamente, son un bocado exquisito!! ¡¡Enamorada estoy de estos panecillos!!

¡¡¡A disfrutarlos!!!

Mermelada de tomate con un toque picante

Hacía tiempo que no hacía mermelada, por una cosa u otra nunca tenía tiempo. La mermelada de fresa es para mi la más sencilla, sólo hay que lavarlas y quitarles el tallo, sin embargo la de tomate es otra cosa. Hay que escaldarlos, pelarlos, quitarles las semillas y de verdad que aunque me guste mucho, sólo pensar en todo el proceso me daba pereza, pero una vez acabadas las reservas de la despensa, tenía que ponerme, así que me he liado la manta a la cabeza y aquí se las traigo, no podía faltar en el blog ya que es la preferida de mi hija.

Cuando haces la primera ya no se te olvida, son muchos pasos, pero no complicados y la satisfacción de tomar una mermelada hecha por ti es única. Como les decía, que no se les quiten las ganas, de verdad que merece la pena.

Quiero dejar plasmada en el blog mi experiencia personal y consejos que me parecen importantes, por lo que siempre que se hace mermelada en casa, sobre todo a los que van a hacerla por primera vez, les recomiendo que lean estas pautas básicas para hacer mermelada casera, aunque parezca muy larga la explicación, les aconsejo que las sigan para conseguir una mermelada perfecta y evitar los posibles riesgos que puede acarrear.
Desde que me metí en el mundo de las mermeladas caseras, he leído mucho sobre ello y me llama la atención la cantidad de azúcar que se supone que lleva la mermelada, misma proporción de azúcar y fruta. Hay de todo por el mundo virtual, además de libros que tengo sobre el tema. Coincido en que el azúcar es un conservante y debe llevarlo, pero bajo la cantidad al mínimo, claro que también depende de cuánta cantidad vamos a hacer, no es lo mismo hacer un par de botes para consumo rápido que hacer toneladas para conservar. También es importante conocer la cantidad de azúcar que contiene cada fruta, porque no se comportan igual durante la cocción. Lo que sí que es fundamental es el limón, aporta acidez, pero también aporta brillo, evita la cristalización del azúcar y prolonga el tiempo de conservación.

Por tanto, podríamos decir que los tres elementos básicos son la fruta, el azúcar y el limón. A partir de ahí podemos añadir cuantos ingredientes nos apetezcan para aromatizarlas.

En cuanto a la fruta, debe ser de la mejor calidad, olvídense de hacer mermelada con esa fruta pasada que queremos aprovechar. Debe estar en el punto exacto de madurez, ni verdes ni muy maduras y hay que eliminar cualquier magulladura o defecto que tenga.
Con respecto al azúcar, su concentración en el producto final debe impedir tanto la fermentación como la cristalización. Siempre se recomienda azúcar blanca para no alterar el sabor y color de la fruta, pero esta regla me la he saltado más de una vez.

En cuanto al ácido, como decía antes, es fundamental. Hay ácido cítrico comercial para uso en alimentos, pero a falta de él, el zumo de limón cumple con su cometido.

La pectina es una sustancia que tiene la propiedad de gelificar la mermelada cuando la proporción de azúcar y acidez es la adecuada. Casi todas las frutas la contienen, aunque algunas con más cantidad y calidad que otras. Existe pectina comercial para corregir la que le falta a la fruta, además de conseguir mejor textura, pero vuelvo a romper la norma, ya que nunca la añado en mis mermeladas, les doy más o menos tiempo de cocción para alcanzar la textura que me gusta.

Frutas ricas en pectina: manzana, limón, membrillo, naranja, algunas ciruelas.
Frutas con contenido medio: albaricoque, frambuesa, moras de árbol, ciruelas claudia.
Frutas con bajo contenido: fresas, melocotones, peras, piña, cereza, higos.
Por lo que se desprende que, por ejemplo, a las fresas habría que añadir pectina para corregir el poco contenido que tiene, pero es la mermelada que más hago y cociéndola bien, se consigue una textura genial, por lo menos la que a mi me gusta.

Así que conociendo los principios básicos, cada uno en su casa los puede adaptar a su antojo, sin dejar de ser rigurosos con la higiene, esterilización y conservación de las mermeladas, como les cuento en el enlace que tienen al principio.

No les doy más la lata y vamos al lío. El resultado es una mermelada deliciosa, con una consistencia adecuada y un sabor especial. El punto de picante dependerá de ti.

Los tomates que menos trabajo nos darán serán como es lógico los más grandes, que tengan más pulpa y menos agua, pero tenía que darle salida a estos cherrys de rama, me ha costado más sí, pero no dejan de ser tomates. El punto de azúcar mínimo será la mitad de azúcar que de fruta. Si la prefieren menos dulce y la van a consumir pronto, bajar la cantidad, pero no he comprobado la textura con menos azúcar.

Ingredientes para dos botes de 250 ml (aproximadamente):
  • 800 gr de tomates maduros
  • 400 gr de azúcar moreno oscuro
  • Zumo de 1 limón
  • Una guindilla roja fresca
Lavamos los tomates. Les hacemos un corte en cruz en la base. Ponemos agua en una cazuela y cuando rompa a hervir añadimos los tomates. Según el tamaño tardarán más o menos, en este caso los tuve unos cinco minutos. Pasar los tomates a agua fría con hielo.
Pelarlos, cortar por la mitad, retirar la parte central que es más dura, retirar todas las pepitas posibles y quedarnos con la pulpa.

Si son tomates grandes, los troceamos en cuatro o seis pedazos. En este caso, los puse a la mitad.

Cortar la guindilla en juliana, dependerá del punto picante que quieran si retiran o no las pepitas. En mi caso las dejé porque esta guindilla no era muy fuerte.

Poner los tomates troceados en la cazuela donde vamos a hacer la mermelada, cubrir con el azúcar, añadir el zumo de limón y la guindilla troceada. Removemos y dejamos macerando media hora.
Mientras tanto, lavar y esterilizar los botes como se indica en el enlace que tienen al principio de la página.

Pasado este tiempo, ponemos la cazuela con los tomates a fuego alto, tendremos una cuchara de madera y un plato disponible para ir desespumando. Una vez rompa a hervir, retirar la espuma que va apareciendo, mantener unos cinco minutos a fuego alto sin dejar de remover, luego bajar el fuego a la mitad. Seguimos removiendo hasta que veamos que los borbotones empiezan a ser más gruesos, si al trazar una línea con la cuchara pegada al fondo vemos que la mermelada se separa ligeramente y vemos el fondo de la cazuela, podemos retirar del fuego. Recuerden que una vez fría se endurece, por lo que no la dejen al fuego buscando la consistencia que tendrá al tomarla, porque se les quedará muy densa. Dependiendo de la cantidad y el contenido de agua del producto, la cocción tardará más o menos, ésta estaba lista en 20 minutos. Si tienen termómetro de cocina estará a punto cuando alcance los 105º C. En este punto, pueden dejarla tal cual o triturarla en el mismo caldero, si lo hacen dejen la batidora pegada al fondo y la desplazan por toda la superficie, evitar levantarla para que no les salpique y puedan quemarse. Yo sólo le doy dos o tres golpes de batidora porque me gusta encontrar pedacitos. Si usan batidora, volver al fuego para que recupere el color, con remover unos pocos minutos es suficiente.
Con ayuda de un cucharón y un embudo rellenar los botes hasta el tope, dar unos golpitos al bote sobre la encimera con un paño debajo, para eliminar posibles burbujas de aire, cerrar bien y poner boca abajo durante 24 horas para hacer el vacío.

Yo suelo hacer el vacío en todos, salvo en uno que dejo para el consumo inmediato.

Esta mermelada es ideal tomarla sola en una tostada, pero a mi hija le encanta ponerla sobre queso ligeramente derretido en la sartén, como comprenderán esta opción para mi es impensable, a mi me gusta como base en una tosta a la que añado ventresca de atún, anchoas, huevo de codorniz o champiñones salteados, lo que se les ocurra, de cualquier manera es una auténtica delicia!!!

A disfrutarla!!
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