Lomo de cerdo al horno con aires morunos

La cinta de lomo, que en principio puede parecer sosona, queda de lujo si le damos un toque especial, en este caso con un toque moruno. Unas pocas especias, unas frutas deshidratadas y, oye, cómo cambia la cosa, el resultado es una salsa exquisita y te adelanto que no dejarás ni una pizca en el plato.

En este caso, al ser cerdo, sustituí la miel por melaza de granada por el color que aporta y ha sido todo un acierto. Si no consigues melaza, sea de granada o no, no pasa nada, la haces con miel y tan divinamente. No es un plato que tomarían los musulmanes, pero les he tomado prestadas sus maravillosas especias para darle ese toque que me vuelve loca.

Esta receta con pocas variantes es la receta del cordero que preparo normalmente para Navidades, un año si y otro no, que por una cosa o por otra no ha visto la luz en el blog y mira que llevo años preparándola.

En cuanto a la cantidad de carne, no me supone ningún problema que sea mucha, me gusta que sobre, la corto bien fina y la congelo, en cualquier momento te soluciona una comida y en bocadillo queda espectacular.
La salsa en principio va triturada por lo que no supone ningún problema para los más pequeños, aunque la fruta siempre la dejo entera, porque me encanta encontrármela y acompañar la carne con ella.

Ya verán qué fácil es la receta, la preparación previa requiere de poco trabajo y luego se hace prácticamente sola, tan solo tienes que controlar el tiempo de cocción de la carne para que no se haga de más, queremos que quede jugosa, ni cruda ni seca.

He utilizado una Le Creusset para la cocción, pero aunque no la tengas nada te impide hacerla, de hecho hasta que no la tuve siempre la hice en un caldero normal de acero inoxidable. En este tipo de recipiente, al ser todo de hierro, la carne se hace más rápido y habrá que tenerlo en cuenta.

La ocasión para tomar este maravilloso plato puede ser cualquiera, solo hay que tener ganas de disfrutarlo, ya sea en un almuerzo de familia, con amigos o para celebraciones especiales, en cualquier momento será bien recibido.

Si son muchos a comer también puedes acompañar la carne con este arroz especial que quita el sentido.
¡¡Vamos con la receta!!

Ingredientes: (para 6-8 personas si es plato único o para dos y luego congelar)
  • Cinta de lomo de cerdo (1.700 gr aproximadamente)
  • Aceite de oliva suave
  • 2 cebollas grandes
  • 4 dientes de ajo
  • 100 gr de jengibre fresco rallado o troceado
  • 1/2 manojo de perejil fresco
  • 1/2 manojo de cilantro fresco
  • Una cucharadita de cúrcuma
  • 1 litro de caldo de carne
  • Sal gruesa (yo la tengo en un molinillo, dos o tres vueltas)
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • Unas 10 chalotas
  • 150 gr de ciruelas pasas sin hueso
  • 150 gr de dátiles sin hueso
  • Un buen chorro de melaza de granada o miel
  • Sésamo tostado al gusto
  • Un poco más de perejil y cilantro fresco para decorar
Comenzamos preparando la carne. No nos olvidemos que aunque luego se cocine como un guiso hay que tratarla previamente para que no se seque.

En mi caso estaba bien limpia, si ves mucha grasa retira la que te apetezca, como suelas hacerlo normalmente.

Salpimentamos la carne por todos lados, dándole un pequeño masaje para quede bien impregnada.
Puedes atarla si lo prefieres, yo no lo hago.

Ponemos un poquito de aceite en el caldero (tajin, hierro, etc), colocamos la pieza de carne y a fuego alto la sellaremos por todos sus lados. La sacamos y depositamos en una bandeja. Retiramos también el caldero del fuego y lo reservamos para utilizar más adelante.
Picamos la cebolla y los dientes de ajo (retiramos la simiente) toscamente, porque luego los trituraremos. Volvemos a poner el caldero al fuego, cuando esté caliente, agregamos un poco más de aceite si es necesario y añadimos la cebolla y el ajo, removemos, bajamos el fuego y dejamos que vaya pochando lentamente, tiene que quedar bien pochado y ligeramente doradito.

Mientras tanto, pelamos y rallamos o troceamos el jengibre. Picamos el perejil y cilantro. Lo agregamos todo al caldero junto con la cúrcuma y removemos.

Pelamos las chalotas, cortamos los extremos y dejamos enteras. Reservamos.

Introducimos la pieza de carne en el caldero y le damos un par de vueltas para que se impregne de todos los ingredientes, colocamos las chalotas alrededor de la carne, subimos el fuego, agregamos el caldo y dejamos que rompa a hervir. Bajamos el fuego y dejamos cocer a fuego medio durante unos 40 minutos. De vez en cuando giramos la carne para que recoja el sabor de los ingredientes y se haga por igual y de paso vigilamos la consistencia de la salsa, si tiende a agarrarse bajamos el fuego.

Si no usan caldero de hierro llevará un poco más de tiempo, unos quince minutos más, también dependerá del tamaño de la pieza, en cualquier caso pinchamos en el centro de la carne y si el líquido es rosado dejamos unos minutos (no le quites el ojo en este momento), en cuanto el líquido salga transparente estará hecha.

Una vez cocida la carne la retiramos a una bandeja, junto con las chalotas. Reservamos.
Trituramos la salsa en el mismo caldero. La ponemos nuevamente al fuego, añadimos las chalotas, las ciruelas, los dátiles y la melaza. Removemos y dejamos a fuego medio unos minutos para que vaya espesando.

En el último momento agregamos a la salsa un poco de sésamo tostado, perejil y cilantro al gusto.

Cortamos la carne en rebanadas, la servimos acompañada de un poco de salsa, las chalotas, unos dátiles y ciruelas y decoramos con sésamo y cilantro picado. Otra opción es añadir la carne cortada a la salsa y darle un pequeño hervor, aunque a mi gusto pierde jugosidad, lo dejo a tu elección.

Como acompañamiento pueden hacer lo que más les guste, el arroz que les indicaba al principio es una buena opción, una ensalada sencilla o unas papas, lo dejo al gusto del consumidor.

Y todo listo para deleitarse con esta maravilla. ¡¡Un manjar de dioses!!

¡¡A disfrutar!!

Espaguetis a la carbonara

Según cuentan, el origen del nombre del plato es incierto, puede que existiera anteriormente, pero no con este nombre. Algunos historiadores dicen que la palabra "carbonara" proviene del término "carbonaro", denominación que se le da a los elaboradores de carbón vegetal, un oficio ancestral de los habitantes de los "Montes Apeninos" por lo que la receta pudo popularizarla este gremio para luego extenderse por el Lacio, región donde se cree que apareció primero para luego llegar a Roma, donde alcanzó la fama.

Otros estudiosos creen que el nombre del plato podría ser un homenaje a la Carbonería, una sociedad secreta, nacionalista y liberal fundada en Nápoles a principios del siglo XIX, en el contexto de la ocupación napoleónica de Italia.

Por otra parte hay otra teoría menos romántica que dice que la palabra carbonara proviene de la pimienta negra que lleva el plato y que recuerda al carbón.

En cualquier caso, en 1839 se publica un recetario con esta receta, con este nombre y con los actuales ingredientes básicos que son cuatro: pasta, panceta, queso y huevos.
Por supuesto estos admiten variantes. La panceta se puede sustituir por bacon, el queso pecorino romano por parmesano o una mezcla de ambos y en cuanto a los huevos, podemos encontrar versiones en las que se utilizan solo las yemas o una combinación de yemas y huevos enteros.

A partir de ahí podemos encontrar más versiones, con cebolla y ajo, solo con cebolla o solo con ajo. Por supuesto la sal, la pimienta negra y el aceite que no falte.

Hasta aquí está claro que no llevan nata y hay que ver la polémica que siempre ha levantado este tema. En mi opinión, mucha culpa la tienen esos restaurantes italianos que nos han servido así esta pasta, que por comodidad o economía tienen la manía de poner nata a todo en lugar de huevos..., sin acritud ¿¿eh?? porque nosotros no íbamos a inventar este plato con nata.

En casa se toman sin nata y siempre los hago igual. Para mí por supuesto sin queso, ya no es lo mismo dirán, pero para mí están rebuenos y para el resto todo el queso que yo no le pongo. Además,  añado cebolla y ajo para que queden más jugosos. Si como a mi, no te gusta el queso o eres intolerante, te aseguro que quedan de lujo, muy sabrosos y nada secos en contra de lo que pueda parecer por la ausencia del queso.

El secreto para que este plato quede de lujo es utilizar el calor residual de la pasta y la panceta o beicon para mezclar los huevos y el queso, de manera que los huevos se cocinen sin cuajarse. Así quedarán la pasta impregnada y melosa.
Si con lo que me gusta estos espaguetis no habían aparecido en el blog, no es por otra cosa que por la pereza de fotografiarlos. Como cualquier pasta es difícil de fotografiar, pero esta siempre me lo ha parecido más. Darle el punto exacto a estos espaguetis y que la foto salga bien para mí es incompatible, bien te sale una buena foto y te comes los espaguetis pasados o viceversa.

Todo lo que aparece en el blog es la comida que se toma en casa ese día. No fotografío exclusivamente para que la foto salga bonita, sino que además tienen que estar buenos. Hay platos que puedes volver a calentarlos, pero esta pasta no lo admite.

Para que estos espaguetis asomen la cabecita por aquí, tomé la decisión de no cocinar del todo los huevos, según los añadí a la pasta, les di un par de vueltas y emplaté. Después de las fotografías, puse una sartén grande al fuego y cuando estaba bien, bien caliente, la retiré del fuego, añadí la pasta y terminé de cocinar los huevos con unos buenos meneos.

Igual no se aprecia en la fotografía lo ricos que estaban, pero ya les digo que estaban deliciosos, melosos como a mí me gustan, me supieron a gloria bendita.

Es una pasta muy sencilla y socorrida cuando tienes prisa, se hace en un momento y si no tienes que montar todo el tenderete para fotografiarlos los comerás antes de lo que lo hice yo en esta ocasión.
Fuente de la breve historia: El Confidencial

¡¡Vamos con la receta!!

Ingredientes para dos personas:
  • 200 gr de espaguetis
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 dientes de ajo
  • 150 gr de panceta o beicon ahumado en lonchas
  • 4 huevos M
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal gruesa y sal molida
  • Pimienta negra recién molida
  • Para los amantes del queso: parmesano y/o pecorino rallado
Picamos la cebolla muy pequeñita. Quitamos la simiente a los dientes de ajo y pasamos por el triturados de ajos. Quitamos al beicon la piel gruesa lateral, colocamos todas las lonchas una sobre otra, cortamos en tiras a lo ancho y reservamos.
Ponemos a fuego medio una sartén grande (mejor grande para luego saltear en ella la pasta). Cuando esté caliente añadimos un chorrito de aceite, no mucha, la suficiente para pochar la cebolla y el ajo.

Cuando estén bien pochados, agregamos el beicon, removemos y dejamos que se vaya haciendo, sin que llegue a tostarse. 

Al mismo tiempo, ponemos un caldero con abundante agua al fuego. Tapamos el caldero (así tarda menos en hervir) y cuando rompa a hervir, destapamos, añadimos un puñadito de sal gruesa, removemos con una cuchara de madera y agregamos los espaguetis, volvemos a remover para que no se peguen y dejamos cocer con el caldero destapado el tiempo que marque el fabricante, removiendo de vez en cuando para asegurarnos que no se pegan entre sí. Recuerden, no pongan aceite al agua, se adhiere a la pasta y no permite que la pasta absorba la salsa.

En un cuenco batimos los huevos, añadimos sal gruesa molida y pimienta al gusto. Para los amantes del queso, este es el momento de mezclarlo con los huevos.
A partir de aquí todo irá muy rápido.

Escurrimos la pasta.

Retiramos del fuego la sartén donde tenemos el bacon (en caso que sea vitrocerámica o apagamos el fuego si es gas, no queremos huevos revueltos).

Agregamos la pasta a la sartén, removemos para integrar con el resto de ingredientes, añadimos los huevos batidos y removemos unos minutos hasta que queden cremosos. Con el calor residual de la pasta y el beicon se hacen en un momento. Si se te quedan secos, un truco es añadir un poco del agua de la cocción de la pasta.

Servir inmediatamente, añadir pimienta negra recién molida por encima y queso rallado en abundancia para todos ustedes.

Con una copita de vino blanco bien frío y estos espaguetis no se puede ser más feliz.

¡¡A disfrutarlos!! 

Canelones de carne

Aquí no se tira nada, a ser posible claro, porque siempre hay algo que es inevitable que acabe en la basura y qué rabia me da. Por eso adoro la comida de aprovechamiento. Me maravilla cómo de unos restos que por sí solos no dan para mucho se convierten en un nuevo plato, ya sean croquetas, ropa vieja, canelones, etc.

Hoy les traigo unos canelones hechos con la carne y zanahoria que rescaté del caldo de la semana pasada y, con algunos añadidos que enriquecen el relleno, han quedado de lujo.

Me vuelven loca los canelones, sean de lo que sean, bueno, ya saben mis limitaciones con el tema del queso, pero por otra parte, que no lo lleve me permite saborearlos en estado puro, sin nada que enmascare el sabor, por lo menos así lo veo yo, el que no se consuela es porque no quiere...
Con las cantidades que indico sale bastante relleno, bien pueden usarlo de una vez o congelar para otra ocasión.
Por otra parte, aunque indico que he usado 24 placas de canelones, dependerá del tamaño de la placa que usen. Mis placas son las tradicionales, en cambio si usan canelones cerrados rígidos que son más grandes aceptarán más cantidad de relleno y saldrán menos, en este caso tienen que rellenarlos con manga pastelera y aunque no lo dice en la caja, cuando uso canelones cerrado suelo cocerlos unos minutos antes de rellenarlos y ya luego terminan de hacerse en el horno.

En la fuente que aparece en la foto caben 8 canelones, una buena ración para una persona. Siempre los hacemos en fuentes individuales por el tema del queso, eso sí, en la fuente de mi costillo va todo el que no le pongo yo.

Ya verán qué sencillos de hacer, una delicia que no pueden perderse y les adelanto que les harán la ola en casa.

Ingredientes para 24 canelones (aproximadamente):
  • 24 placas de canelones
  • Carne de ternera cocida, unos 500 gr aproximadamente
  • 1 zanahoria cocida
  • 1 cebolla
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1/2 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 ramillete de perejil
  • Sal y pimienta
  • 1 vaso de Oporto
  • 200 gr de tomate troceado
  • 150 gr de paté de Mano de Hierro
  • 1 vaso de caldo de carne
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
Para la bechamel:
  • 65 gr de mantequilla
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas soperas de harina
  • 1 litro de leche
  • Orégano
  • Una pizca de nuez moscada
  • Sal y pimienta
Trocear y triturar la carne en un robot de cocina junto con la zanahoria cocida y reservar.

Troceamos la cebolla, los dientes de ajos sin la simiente, los pimientos y el perejil, no hace falta que se esmeren mucho en el corte porque luego se va a triturar.

Ponemos una sartén a fuego medio con un poco de aceite y cuando esté caliente añadimos la cebolla y el ajo, cuando se haya ablandado un poco la cebolla, agregamos los pimientos y luego el perejil. Una vez pochados, se añade el tomate troceado, removemos y agregamos la carne triturada con la zanahoria, removemos para integrar con el resto. Subimos el fuego, añadimos el Oporto y dejamos hervir un poco para que se evapore el alcohol, agregamos el caldo de carne, sal y pimienta, dejamos que vuelva a hervir, bajamos el fuego a la mitad y cocinamos durante unos 10-15 minutos. Probamos y rectificamos de sal y pimienta si es necesario. Cuando haya reducido, añadimos el paté y damos unas vueltas para integrarlo todo y listo.

Retiramos del fuego, pasamos la mezcla a un recipiente y trituramos con la batidora. Reservamos.

En un caldero grande ponemos agua a hervir, añadimos sal y un chorrito de aceite. A continuación introducimos las placas para canelones de seis en seis y las tenemos tres minutos, las sacamos y las vamos poniendo en un paño de cocina limpio.

Colocamos una cucharada de la mezcla de carne en cada placa, dejando un pequeño margen del extremo de la placa, moldeamos con los dedos y enrollamos formando los canelones.
Para hacer la bechamel, derretimos la mantequilla con el aceite en una sartén. Una vez derretida añadimos la harina y batimos con unas varillas hasta formar una crema dorada. Añadimos poco a poco la leche sin dejar de batir durante unos 10 minutos hasta que nos quede cremosa, pero no espesa. Añadimos sal, pimienta, nuez moscada al gusto y un poco de orégano. Para saber cual es el punto de la bechamel, hay que tener en cuenta que siempre espesa al enfriarse y para los canelones es mucho más ligera que para croquetas, por lo que desde que empiece a espesar la retiramos del fuego.

Precalentamos el horno a 200º. Calor arriba y abajo.

Para el montaje, ponemos un par de cucharadas de bechamel en el fondo de la fuente y colocamos los canelones sobre ella. Finalmente cubrimos con el resto de la bechamel e introducimos la fuente en el horno y horneamos durante unos 10 minutos y terminamos gratinando por arriba durante cuatro minutos para que tome un poco de color la superficie.

Solo queda llevar a la mesa y sentir que estás en la gloria. Quedan tan ricos que siempre saben a poco.

¡¡A disfrutarlos!!
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