Bundt cake marmolado

Ya saben de mi amor por estos bizcochos, después de probar un bundt cake, caes rendida a sus encantos, eso no significa que cualquier otro bizcocho no me guste, pero para que me entiendan, un bundt cake juega en otra liga, exactamente es como si fuera el campeón de liga. Esa masa densa, pero jugosa a la vez, con ese sabor tan intenso, lo convierte en una auténtica delicia.
Son muchos los bundt cake que tengo en la lista de espera, cada vez que veo uno por la red, me enamoro perdidamente y pasa a la lista de pendientes y hoy sale a la luz este hermoso bundt marmolado.
¿Qué les voy a decir que no sepan de estos bizcochos? Solamente que están tardando en hacerlo, no se arrepentirán!!
Ingredientes:
  • 180 gr de harina simple
  • 2 cucharaditas de polvos de hornear (tipo royal)
  • 180 gr de mantequilla
  • 225 gr de azúcar blanca
  • 3 huevos L
  • 2 cucharadas de leche
  • 3 cucharadas de cacao en polvo (valor)
  • 100 gr de chocolate negro de cobertura (valor)
Cobertura:
  • 100 gr de chocolate negro de cobertura (valor)
Fuente: My Lovely Food

Precalentamos el horno a 175º.
Engrasamos bien nuestro molde con spray o con mantequilla derretida. Recuerden extender en sentido ascendente con la ayuda de una brocha por todos los recovecos del molde. Reservamos.
Tamizamos en un bol la harina con los polvos de hornear. Reservamos.
Con la pala de la Kitchenaid u otra batidora o robot, mezclamos la mantequilla con el azúcar. Empezamos a velocidad baja y una vez integrados los dos ingredientes subimos la velocidad al máximo, durante unos 3-4 minutos, hasta que obtengamos una crema clara y haya duplicado el volumen. A veces es necesario parar para recuperar la crema que se va quedando en los laterales o en el fondo, repasamos bien con una espátula y seguimos batiendo.
Batimos los huevos ligeramente y a velocidad media los vamos incorporando de tres veces. No incorporamos el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado.
A velocidad baja, incorporamos la harina de tres veces alternando con la leche. Si es necesario, paramos para repasar el fondo del bol y los laterales, ya que suele quedarse harina pegada, volvemos a batir un momento para que quede todo bien  mezclado. No sobrebatir en exceso.
Derretimos el chocolate en el microondas o al baño maría y dejamos enfriar.
Separamos la masa en dos partes iguales. A una de ellas le añadimos el chocolate derretido y el cacao en polvo, mezclamos bien con ayuda de una espátula hasta que estén bien integrados.
Añadimos a nuestro molde la mezcla de color neutra y a continuación añadimos la mezcla chocolateada. No importa si quedá desigual.
Con la ayuda de una brocheta larga hacemos un zig-zag por todo la mezcla.
Llevamos el molde al horno, posición central y horneamos durante 45 minutos o hasta que al introducir un palillo éste salga limpio. A partir de los 30 minutos yo suelo girar el molde dentro del horno, porque ya sabemos que el fondo del horno está más caliente y así se hornea por igual por todos los lados.
Una vez el palillo salga limpio, sacamos el molde del horno y colocamos sobre una rejilla durante 10 minutos exactos.
Transcurridos los diez minutos, sacudimos con cuidado el molde, con movimientos de abajo a arriba y de derecha a izquierda, giramos el molde y repetimos hasta que notemos que el bizcocho se ha desprendido del molde. No hacer movimientos bruscos ni muy rápidos porque el bizcocho está muy tierno y se nos puede partir. Con ayuda de una rejilla damos la vuelta, desmoldamos y dejamos enfriar totalmente sobre la rejilla.
Ya podemos relajarnos, sentarnos con un café y una porción de esta maravilla, ni las migas quedaron.
Es un bizcocho que a medida que transcurren los días está aún mejor, los sabores se intensifican, eso claro, si nos dura, porque este fue a un encuentro familiar y cayó en el mismo día!!!
A disfrutarlo!!!

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Tacos dorados

No se pueden imaginar lo que me gusta la cocina mexicana, la combinación de colores y sabores es brutal, una auténtica maravilla. En realidad me gusta comer de todo, además de la cocina tradicional me apasionan todas aquellas que se elaboran con muchas especias, como la hindú, turca, árabe, etc, además de esto el picante es algo que me vuelve loca y en el caso de la receta de hoy, se unen ambas cosas. Por otra parte, también es verdad que en la comida mexica se utiliza mucho el queso y no la puedo disfrutar al 100%, ya saben que no nos llevamos muy bien y muchas veces pienso que es un fastidio porque me estoy perdiendo muchas cosas ricas, aunque por otra parte no se echa de menos lo que no se conoce ¿¿no?? Así que el que no se conforma es porque no quiere y yo me conformo con hacer esos platillos que no lo llevan o que puedo adaptar a mis gustos.
Estos tacos dorados bien podrían admitir cantidades ingentes de queso, pero esta es mi versión.
En uno de mis viajes a Barcelona a ver a mi hija, sus compañeras de piso, que son mexicanas, me hicieron una cena, no con estos tacos, sino con otros que ya les traeré en otra ocasión, así como unas salsas para tacos divinas que también les mostraré más adelante.
Durante mi estancia aproveche para ir a una tienda de productos mexicanos que había descubierto online y que tenía tienda física en Barcelona, así que allí que me fui como una posesa. Ya se imaginarán que mi maleta vino cargada de chiles de diferentes clases, desde un poco picantes a los más picosos, palabra que ellas utilizan constantemente y me encanta; tortillas de maíz de varios tipos; un recipiente para tortillas, salsas ya preparadas que la chica me recomendó, según ella eran caseras y hoy una de ellas acompaña a estos tacos. El olor de estos chiles es impresionante, aunque sean secos, la maleta y, ahora mi despensa, sólo huele a chiles, son divinos... Amenazo con volver y traerme más joyas, como un molcajete precioso que había, pero que no podía traerme por cuestiones de peso.
Las tortillas clásicas que me traje están riquísimas, nada que ver con las comercializadas que vemos en el súper, son más auténticas, además, al ser una tienda específica de productos mexicanos, había más variedad y tenían tanto de maiz como de trigo. Me gusta mucho cómo vienen envasadas, porque son cierra fácil, así que usamos y cerramos perfectamente hasta otra ocasión.
Las tortillas de los tacos de la receta de hoy llamaron mi atención porque ya vienen formadas, son muy crujientes y son perfectas para rellenos más bien secos.
Para elaborar la receta de la carne hemos dejado volar nuestra imaginación y hemos añadido los ingredientes un poco a nuestro gusto.
Les cuento cómo lo hicimos!!!

Ingredientes para preparar la carne:
  • 400 gr de carne de ternera para guisar
  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde
  • 1 cebolla roja
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de comino en grano y otra en polvo
  • 1 cucharadita de cilantro en grano y otra en polvo
  • 2 chiles anchos secos (en su defecto, cayena al gusto)
  • 2 tomates grandes y maduros
  • cilantro y perejil fresco al gusto
  • sal
Para el guacamole:
  • 1 aguacate maduro
  • cebolla
  • tomate
  • 1/2 guindilla
  • zumo de lima o limón
  • sal y pimienta recién molida
  • unas gotas de tabasco (opcional)
  • cilantro
Acompañamiento:
  • Cebolla en juliana (en este caso roja)
  • Tomate en rodajas
  • Guacamole
  • Cilantro
  • Salsa de chile chipotle (opcional, yo utilicé una comprada)
Troceamos la carne en dados muy pequeños. Picamos la cebolla y el ajo, sofreímos juntos a fuego bajo, añadimos los pimientos troceados y dejamos que vayan pochando. Por un lado de la sartén tostamos ligeramente las especias y añadimos el chile troceado, con cuidado que no se quemen, queremos que desprendan todo su aroma, pero en un momento pasa a estar quemado y amarga todo el refrito. Una vez tostadas juntamos con el resto. Agregamos la carne, a fuego alto para dorarla, añadimos las especias en polvo, removemos, agregamos el tomate troceado, un poco de sal y bajamos el fuego.
Dejamos cocer todo hasta que se reduzca el líquido al máximo y la carne esté muy tierna. Comprobamos el punto de sal o picante y añadimos más al gusto. Cuando esté hecha añadimos un poco de cilantro y perejil picado.
Mientras se cocina la carne preparamos el guacamole. Ponemos el aguacate en un bol, aplastamos bien con un tenedor, añadimos bien picadita la cebolla, el tomate sin piel y sin semillas y la guindilla. Agregamos el zumo de lima, una pizca de sal y pimienta y unas gotas de tabasco. Por último agregamos cilantro bien picado, la cantidad que quieran, es al gusto, nosotros ponemos un manojito, mezclamos todos los ingredientes y reservamos.
Servimos nuestros tacos con una cucharada de carne, unas rodajas de tomate, un poco de guacamole, cebolla en tiras, un poco de salsa de chipotle y hojas de cilantro.
Un manjar y un placer en cada mordisco!!
A disfrutarlos!!!

Compota de ruibarbo, fresas, vainilla y jengibre

Después de tanto leer lo maravillosa que es la combinación de las fresas con el ruibarbo, no he podido resistirme a preparar algo con estas dos delicias.
Por un lado, unas estupendas fresas frescas de Valsequillo, pueblo de mi isla, que según dicen son las mejores del mundo mundial, que no digo yo que lo sean, pero les puedo asegurar que el dulzor que tienen no lo he visto en ninguna otra que haya probado. Por otro lado, un pobre ruibarbo, regalo de mi querida Rosilet, que llevaba congelado no sé ni cuanto tiempo ha visto la luz gracias a esta compota,  pobre, porque debía estar la mar de aburrido allí dentro, además de congelado, pero no me decidía cómo utilizarlo, si en una tarta, un chutney o una mermelada, así que al final ninguna de esas ideas triunfó y me decidí hacerlo en forma de compota. Ya aprovecho y digo, por si tenían alguna duda, que el ruibarbo congela estupendamente :)
Sería genial poder conseguir ruibarbo fresco, pero les aseguro que la compota está genial aún siendo congelado.
Esta compota la podemos envasar al vacío, con lo que tendremos compota para un tiempito y será el acompañamiento perfecto de un helado, de una paulova o cualquier otro postre, aportando un sabor y una presentación espectacular.
Sin más, vamos a ver cómo se prepara:
Ingredientes:
  • 400 gr de ruibarbo fresco o congelado
  • 400 gr de fresas frescas o congeladas
  • 100 gr de azúcar
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
En caso de que utilicen ruibarbo fresco, lo limpiamos, quitamos las hebras y cortamos en trozos pequeños, como de 1 cm; en mi caso, al ser congelado ya estaba limpio, sólo tuve que trocearlo, eso sí hay que usarlo sin descongelar. Lo mezclamos con la mitad del azúcar y el jengibre rallado y dejamos reposar media hora para que suelte los jugos.
Lavamos y troceamos las fresas en cuartos, añadimos la otra mitad de azúcar, mezclamos y dejamos reposar media hora.
Empezamos cociendo el ruibarbo porque es más duro. Lo ponemos en una cacerola junto con el jugo que ha soltado, a fuego alto hasta que llegue a ebullición y luego lo dejamos a fuego medio sin dejar de remover, si vemos que está seco podemos añadir una cucharada de agua. Cuando veamos que el ruibarbo comienza a deshacerse, después de aproximadamente unos 15 minutos, añadimos las fresas y la vainilla, mezclamos y seguimos cociendo otros 10 minutos más sin dejar de remover.
La fresa debe quedar casi entera. Los tiempos de cocción varían en función de la cantidad de líquido que ha soltado la fruta, así que vigilad en todo momento.
En esta ocasión hemos tomado la compota con helado de vainilla casero. Si a este helado, una vez hecho y antes de llevar al congelador, añadimos una cantidad generosa de esta compota y la mezclamos con el helado sin demasiado rigor, les aseguro que el resultado es fabuloso, encontrarte trozos de fresas congeladas en cada cucharada es un auténtico placer!!!
Una compota deliciosa y que recomiendo totalmente!!!
A disfrutar!!!