Tosta con salmorejo, jamón y espárragos trigueros

En la publicación de la semana pasada les prometí una exquisitez utilizando parte del delicioso salmorejo y como lo prometido es deuda aquí la tienen. Estas tostas las vi también en la web de Raquel y quedé prendada, no podían ser más bonitas y sólo con mirarlas me decían "cómeme", así que las hice sobre la marcha.

Desde luego, la vista hace mucho, pero el sabor la supera con creces. Se hacen en un momento, sólo tienes que tener el salmorejo hecho con antelación y el resto se prepara en un santisamén.

Me encantan las tostas y solemos hacer comidas informales sólo a base de tostas variadas, curiosamente esta es la primera que subo al blog, quizás porque desaparecen más rápido que lo que tardas en hacerlas. Con cualquier ingrediente que tengas a mano o comprado para la ocasión, siempre son un buen recurso para cuando no tienes ganas de grandes elaboraciones.
Son perfectas también como aperitivo, acompañadas de una cervecita o un vino bien fresquito, ummmm, sea como sea, de una manera u otra, si las tomas con tu pareja, en familia o las compartes con amigos, te aseguro que tienes el éxito asegurado, te harán la ola cuando las prueben, son un bocado espectacular.

¡¡Y sin más, vamos con la receta!!

Fuente: Los Tragaldabas

Ingredientes para dos personas:
  • 4 rebanadas grandes de pan (preferiblemente pan que aguante el peso de los ingredientes)
  • Salmorejo (ver receta pinchando en el enlace) 
  • 100-150 gr de jamón ibérico en lonchas
  • 2 huevos duros
  • 1 manojo de espárragos trigueros
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal en escamas
Hacemos con antelación los huevos para que enfríen. Los cocemos en un cazo con agua durante unos diez minutos. Pasamos por agua fría y pelamos. Cortamos en rodajas y reservamos.
Ponemos una sartén al fuego, cuando esté caliente agregamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra, ponemos los espárragos (que hemos lavado previamente y cortados los tallos) y una pizca de sal por encima, salteamos a fuego alto unos minutos, al gusto de cada cual, a mi me gustan ligeramente crujientes.

El montaje no puede ser más sencillo. Tostamos nuestras rebanadas de pan en una tostadora o en la parrilla.

Disponemos sobre el pan un par de cucharadas de salmorejo y extendemos.
Colocamos las lonchas de jamón ibérico. A continuación ponemos unas rodajas de huevo duro y unos espárragos. Terminamos añadiendo una pizca de sal en escamas por encima de los espárragos y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Como les decía anteriormente, no sólo lucen preciosas, sino que su sabor es espectacular, con cada bocado quieres más y te dará pena que se acaben.

Una delicia que no pueden dejar de hacer.

¡¡A disfrutarlas!!

Salmorejo Cordobés, receta tradicional

Nunca he podido con el gazpacho, no me gusta su sabor, es algo que no puedo evitar, para mi es como comer un sofrito en crudo, igual les extraña, pero es la sensación que tengo al tomarlo. Además al llevar pepino lo hace todavía menos atractivo. Sin embargo, desde que probé el salmorejo sucedió todo lo contrario, me encantó su sabor, su textura y por supuesto sus acompañamientos.

Es un plato sencillo, tradicional, de los que me gustan a mí, sin muchos artificios, con pocos ingredientes, sólo buenos productos que unidos resultan deliciosos. Una crema fría exquisita, que sobre todo en verano entra estupendamente.

En una crema como esta que lleva pocos ingredientes, es imprescindible que todos sean de la máxima calidad. Para ello, los tomates mejor que sean frescos y bien maduros; los tomates peras o de rama son los ideales.

En cuanto al pan, en Córdoba utilizan el pan de telera, del tipo bregado o candeal, de corteza blanquecina y miga compacta y blanca. En palabras de una cordobesa, "sin este pan el resultado no es mejor ni peor, simplemente diferente".
Por supuesto sobra decir que cuanto mayor sea la calidad del jamón y del aceite, mejor resultado obtendremos.

Me queda muy lejos Córdoba y su pan, ya quisiera echarle mano, por lo que el pan que más se asemeja a las características del pan cordobés, es nuestro pan blanco de puño, si no lo consiguen, usar un pan con buena miga.

Aunque ya lo he hecho varias veces, pero a ojo, quería traerles una receta con las cantidades precisas y que fuese lo más tradicional posible y doy fe que el salmorejo que he tomado de Raquel, una cordobesa como la copa de un pino, está buenísimo, aunque no esté hecho con el pan de telera.

Anímense y háganlo, les encantará.

Fuente: Los Tragaldabas
Ingredientes para dos personas:
  • 500 gr de tomates bien maduros
  • 100 gr de pan blanco, con miga
  • 50 gr de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 diente de ajo (si es grande o 1 pequeñito)
  • Un poco de sal marina gruesa
  • Huevo duro
  • Jamón Ibérico
Lavamos y pelamos los tomates, suelo estrujarlos un poco y retirar parte del jugo para que la crema no resulte muy ácida. Los ponemos en el vaso de la batidora con el ajo al que le hemos retirado el germen, trituramos hasta que no queden grumos.

Añadimos el pan, el aceite y la sal, volvemos a poner la batidora en marcha hasta conseguir una crema homogénea. Yo utilizo una batidora de vaso, lo pongo en el número dos y la dejo trabajar, hasta que la crema esté espesita.

Probamos y rectificamos de sal o aceite al gusto. Según los tomates puede quedar más o menos líquida. Si les gusta más espesita como a mí, añadir un poco más de pan.
Vertemos en una jarra, tapamos y mantenemos en la nevera hasta la hora de tomar.

Servimos nuestro salmorejo en un bol, acompañado de jamón y huevo duro picados y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Y listo, no tiene más ciencia. Queda riquísimo y al estar fresquito es ideal para estos días de tanto calor.
Es mejor que sobre que falte, hacer de más tiene la ventaja que nos soluciona la comida o cena del día siguiente. Llegar de la playa y encontrarte esta crema fría en la nevera no tiene precio.

También pueden utilizarlo para otras preparaciones, como la exquisitez que les traeré la próxima semana, así que si no quieren perdérsela, estén atent@s a la pantalla.

¡¡A disfrutarlo!!

Barritas o fingers de pollo especiados y crujientes

Adoro estas barritas de pollo, con todas esas especias, esos aromas, ese toque crujiente, ummm...   Sin duda esta forma de tomar pollo es una auténtica exquisitez, tanto nos han gustado que las hemos adoptado sobre la marcha porque no será la única vez que las preparemos.

La receta original es del chef Chicote, pero yo la encontré en el blog que indico más abajo. Lo que me distrajo al principio es el nombre, ya que el chef las denomina nuggets, pero realmente no lo son (tampoco voy a entrar en discusión con él, sólo faltaría), pero a mi entender los nuggets son con pollo triturado y esta receta no es así; para mí, si hay que darle un nombre extranjero, serían fingers, pero tampoco las tengo todas conmigo, porque mis dedos no son tan largos, así que para mí serán barritas y la verdad es que lo del nombre como que es lo de menos, no me quita el sueño, pero sí la textura y el sabor, estas barritas son la bomba, adictivas, una vez empiezas te dará pena que se acaben.
Acompañadas de unas salsas caseras como el ketchup y la salsa deluxe, son la repera, ya les aviso que les voy a crear una adicción. Pinchar en los enlaces de las salsas para ver las recetas.

¡¡Todo un lujo de mesa, como lo casero no hay nada!!

Fuente: Cooking Experiences

Ingredientes:
  • 400 gr de solomillo de pechuga de pollo o pechuga de pollo en tiras
  • 1/4 taza de pan rallado
  • 1/4 taza de panko (pan troceado de origen japonés) 
  • 1/2 manojo de perejil fresco
  • 2 ramas de romero fresco o 1 cucharada de romero seco
  • 2 ramas de tomillo fresco o 1 cucharada de tomillo seco
  • 2 huevos
  • Sal
  • Pimienta
  • Harina (la suficiente para rebozar)
  • Aceite para freír
Ingredientes para el adobo:
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 1 cucharadita de pimentón
  • 1 cucharadita de salsa harissa (si no los quieren picantes pueden añadir tomate frito)
  • 1/2 manojo de perejil fresco
  • 2 ramas de romero fresco o 1 cucharada de romero seco
  • Ralladura de 1 limón
  • Aceite de oliva virgen extra
Acompañamientos:
En una fuente honda ponemos las especias, la salsa harissa (o el tomate frito), el perejil y romero bien picaditos, la ralladura del limón y un buen chorro de aceite de oliva extra virgen.

Incorporamos a la fuente los solomillos de pechuga de pollo o la pechuga cortada en tiras. Con las manos mezclamos todos los ingredientes hasta que el pollo quede bien impregnado. Dejamos macerar.

En otra fuente, añadimos el pan rallado y el panko, si no lo encuentran usar 1 taza o un poco más de pan rallado.
Picamos el perejil, romero y tomillo muy finos y los añadimos a la mezcla de pan y panko. Removemos con una cuchara para distribuirlo bien.

Ahora a rebozar. Disponemos un plato hondo con los huevos batidos a los que añadimos una pizca de sal y pimienta. Otro plato con harina y otro con la mezcla de pan rallado y panko.

Pasamos las tiras de pollo por la harina, sacudimos el exceso, pasamos por el huevo y finalmente por la mezcla de pan rallado y panko.

Freímos en abundante aceite y cuando estén dorados pasar a una fuente con rejilla, me gusta más que ponerlo sobre papel absorbente, si no tienen esta fuente pasar el pollo por el papel, quitar el exceso de grasa y pasar a una fuente.
Recién hechos están de escándalo, ultra crujientes, pero doy fe que una vez fríos siguen estando buenísimos. ¡¡Un gran descubrimiento!!

Acompañar con las salsas recomendadas o con las que más les gusten. Les aseguro que les pasará como a nosotros, recordarán el sabor de estas barritas durante mucho tiempo, una auténtica delicia.

¡¡A disfrutarlas!!
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