Calçots con salsa romesco

Por fin he tenido la oportunidad de probar los archiconocidos calçots y la salsa romesco!!!
Desde que mi hija está estudiando en Barcelona, son muchas las veces que estado en esta preciosa ciudad y desde que llegó la temporada de calçots me hice con un buen manojo que se vino en la maleta para casa, la verdad es que en el siguiente viaje me traje otro manojo, porque en un mes y medio he estado allí tres veces!!! Imagínense cómo olía la maleta al abrirla!!!
Fue curioso que al comprarlos, el señor de la frutería me preguntara si quería salsa y le dije ¿salsa de bote? no, no, prefiero hacerla yo, pensé para mí que sería imperdonable no hacerla en casa y una buena señora que estaba por allí haciendo su compra me pregunta ¿sabes hacerla? y yo le dije que no, pero que seguro que había muchas recetas por internet, pero no, allí mismo, la buena señora me dijo cómo la hacía ella, no me lo podía creer, de verdad, fue un regalo caído del cielo. Después de darle miles de gracias, me fui tan contenta con mis calçots y una receta en la cabeza para apuntarla tan pronto llegara a casa.
Supongo que como los mojos canarios, cada uno tendrá su receta, pero yo he sido fiel a la que me dio la señora, desde aquí le doy nuevamente las gracias, quien sabe si por alguna casualidad de la vida algún día me lee.
Con respecto a la cocción, como no tengo en casa la posibilidad de hacer unas brasas y no quería esperar a tenerla, los he hecho en el horno, desde luego que el resultado será diferente, pero estaban tan buenos que me chupaba los dedos, se comían solos, estaban exquisitos.
Siempre me había preguntado qué era exactamente un calçot, suponía que era de la familia de la cebolla, pero lo que no sabía es que realmente es una cebolla, pero que por la forma de cultivarla adquiría esta forma y que la cebolla plantada inicialmente desaparecía. Para saber más sobre este producto, me fui a la página de Calçot de Valls. Allí explican perfectamente todo lo referente al calçot, su origen, su cultivo, etc.
La tradición es hacerlos sobre brasas en una parrilla, envolverlos en periódico para mantenerlos calientes y para tomarlos tiran hacia arriba de las hojas centrales a la vez que presionan la raíz y sale el interior del calçot, por supuesto después de mojarlos muy bien en la salsa de calçots, (que he descubierto que es la tradicional para tomarlos y no es igual que la romesco, pues no lleva ñoras, pero esto fue después de haberlos ya comido), hay que levantar bien la cabeza para comerlos por la parte inferior, pero mejor vean este vídeo ya que una imagen vale más que mil palabras.
Sin más les cuento cómo los hice yo!!!
Ingredientes:
Unos buenos calçots de Valls desde luego y salsa romesco.
Salsa Romesco para 6-8 personas:
  • 150 gr de avellanas tostadas
  • 150 gr de almendras tostadas
  • 2 cabezas de ajo más 1 diente de ajo
  • 3 ñoras
  • 4 tomates grandes y maduros 
  • Aceite de oliva virgen (unos 50 ml aproximadamente)
  • Vinagre de Jerez (una cucharada aproximadamente)
  • Sal
Para hacer los calçots en el horno, lo precalentamos a 180º. Cortamos por encima de las raíces, sólo un poco, no daremos un tajo, para que no se suelten las hojas y se salga todo el jugo, cortaremos la mitad de las hojas verdes. Los lavaremos muy bien, quitaremos la primera hoja y lavamos de nuevo. Los dispondremos en una fuente de horno, con un chorrito de aceite. Los llevamos al horno durante 40 minutos aproximadamente. A los 20 minutos de horno les daremos la vuelta. Los sacamos del horno, cubrimos con papel de aluminio hasta el momento de servir.
En el momento de comerlos, retiramos la primera hoja del calçot, que está seca del horno, lo rebañamos en la salsa y a la boca.
La salsa la podemos tener hecha del día anterior o prepararla a primera hora. Comenzamos poniendo las ñoras de remojo en agua caliente, en un par de horas estarán hidratadas, las abrimos, retiramos las semillas, y con un cuchillo raspamos para extraer toda la pulpa y reservamos.
Escalivamos las cabezas de ajo y los tomates hasta que estén blandos, en microondas tardarán unos tres o cuatro minutos (recordar darle unos cortes tanto a los tomates como a las cabezas de ajo para que no exploten) y en el horno a 180º entre 30-40 minutos, los ajos tardan un poco menos que los tomates.
Una vez fríos, quitamos la piel y las pepitas a los tomates y extraemos los dientes de ajo de las cabezas. Reservamos.
Las almendras y avellanas deben estar tostadas, las pueden comprar así y si las que tienen en casa son crudas, sólo tienen que tostarlas en una sartén sin nada de aceite, con mucho cuidado, removiendo constantemente porque se queman con facilidad.
Trituramos las almendras y avellanas tostadas en un robot de cocina y vamos añadiendo al vaso del robot los tomates, los dientes de ajo asados, el diente de ajo extra al que le quitamos la simiente, la pulpa de las ñoras, un poco de sal, un chorrito de vinagre (al final se puede agregar más si fuera necesario) y un buen chorro generoso de aceite.
Trituramos bien todo. La salsa debe quedar espesa para que se quede pegada al calçot. Si la prefieren menos espesa pueden añadir un poco del agua del remojo de las ñoras, pero a mí particularmente no me gusta añadir agua a las salsas y tampoco deben añadir aceite en exceso porque predominaría el sabor de éste y no es lo que queremos. Hay que equilibrar el punto de sal, vinagre y aceite. Aquí es al gusto de cada uno, si notan que está "floja" de sabor, agregar unas gotas más de vinagre, un diente de ajo más o una punta de guindilla si les gusta que pique. En mi caso, sólo con un chorrito de vinagre y un buen chorro de aceite fue suficiente. En cuanto al picor, me pareció bien sólo con el diente de ajo extra.
Tengo que decir que debe quedar sabrosa, el diente de ajo extra crudo le da un poco más de fuerza, la he probado de las dos maneras y me quedo con la versión de añadir el diente de ajo extra en crudo, qué razón tenía la buena señora.
La cantidad de calçots que vienen en un manojo lo pueden consumir dos personas como plato único o seis personas si lo toman como entrante.
Con las cantidades indicadas para la salsa pueden comer perfectamente seis personas si como digo toman los calçots como entrante, todo dependerá de la cantidad de salsa que usen para cada calçot, del pan que mojen y de las personas que sean a la mesa. Si sobra no hay problema, se puede congelar, eso me dijo la buena mujer y yo muy aplicada le haré muuucho caso!!!
Es una salsa fabulosa, a la que le sacaré mucho partido para otras preparaciones, ya sea pescado, verduras o simplemente para mojar pan!!!
A disfrutar!!!

Natillas caseras con vainilla

Cuanto tiempo sin asomar la cabecita por mi querido blog!!! Ya me vale!!!
No tengo excusas, simplemente un día lleva a otro y el otro al siguiente y cuando me doy cuenta llevo meses sin publicar y no quería dejar el blog de lado ni mucho menos, sino que siempre lo dejaba para mañana y ya sabemos a lo que nos lleva eso.
Han sido muchos meses y aunque intento no perderme nada de lo que publican, sí es verdad que no he visto todo lo que quisiera.
Hoy les traigo una receta muy de casa, que aunque no es la de mi madre, como ocurre con muchas recetas caseras que traigo, sí que lleva tanto tiempo conmigo que parece de la familia. La saqué de una ficha que venía en una revista de muebles, ni recuerdo cuantos años hace de eso, pero siempre que hago natillas recurro a ella. Lo que más me gusta de estas natillas es lo fina que queda, no me agrada que queden muy espesas o con costra, así que si al igual que yo no te gustan estas cosas, estas son tus natillas.
Ingredientes:
  • 750 ml de leche
  • 4 yemas de huevo
  • 150 gr de azúcar
  • 40 gr de maizena
  • 1 corteza de limón
  • 1 rama de vainilla
  • Canela en polvo
Ponemos las yemas en un cuenco, añadimos el azúcar y batimos con fuerza hasta obtener una crema bien esponjosa.
Diluimos la maizena en la mitad de la leche, hasta que no queden grumos. Añadimos las yemas, removiendo hasta que se unan bien todos los ingredientes.
Ponemos el resto de la leche en un cazo, añadimos la corteza de limón y la rama de vainilla abierta y calentamos. Antes de que comience a hervir, incorporamos poco a poco la mezcla de yemas, sin dejar de remover.
Mantenemos a fuego suave revolviendo mientras tanto, hasta que empiece a espesar. Es importante que durante este proceso nunca llegue a ebullición porque pueden cortarse. Para saber que está lista, debe tener una consistencia cremosa, pero fluida, que quede pegada a la cuchara, al enfriar se endurecerá más.
Quitamos la corteza de limón y la rama de vainilla, apartamos del fuego y repartimos en cuencos individuales.
Guardamos en la nevera y en el momento de servir espolvoreamos con canela.
Una receta muy sencilla, pero que siempre triunfa.
A disfrutarla!!!