Ensalada alemana o Kartoffelsalat

Esta ensalada es una ricura en cualquier momento del año y de lo más agradecida para estos días de mucho calor.

Se puede preparar la tarde anterior para que al día siguiente esté bien fría y cuando llegas a casa solo tienes que servirla.

Hay tantas versiones de esta ensalada como de la clásica ensaladilla rusa. Entre otros ingredientes, he visto combinaciones que llevan huevo duro, alcaparras, manzana, aceitunas, eneldo, perejil, cebollino, incluso he visto alguna que lleva caldo. El punto en común que tienen todas son las papas, por supuesto, los pepinillos, las salchichas y una salsa.

Parece ser que la auténtica o la más antigua, no llevaba salchichas, pero hoy en día suele ser un ingrediente básico en esta ensalada o por lo menos es la receta más extendida.

La combinación que les traigo hoy es la que más nos gusta en casa y es muy sencilla de preparar. Por supuesto cada cual puede adaptarla a su paladar, añadiendo o quitando ingredientes. Además, el corte de los ingredientes también puede variar en función del gusto de los comensales. Si no les gusta encontrarse trozos de pepinillo o cebolla muy grandes, pues a cortarlos pequeñitos. En cualquiera de los casos resulta una ensalada muy sabrosa.
Sobra decir que si los ingredientes son buenos, la ensalada quedará aún mejor. Las papas elegidas son de la cosecha canaria. Una papa a la que llamamos de ojo rosado y es perfecta para sancochar (cocer) o hacerla al vapor.

Las salchichas tipo bockwurst, con ese toque ahumado y con una corteza ligeramente crujiente resultan ideales para esta ensalada.

En cuanto a los pepinillos hay tantos en el mercado que siempre opto por comprar los que sean de origen alemán y estén en vinagre.

Si la van a tomar en casa recomiendo que hagan la mayonesa casera, cambia mucho el resultado, pero si la van a transportar, mejor usar de bote, para evitar que se estropee, sobre todo con estos calores.
En cuanto a la salsa, con estas cantidades queda genial, ni mucho ni poco, es más, prefiero pecar de poco que de mucho, porque no me gustan las ensaladas en las que predomina la salsa y quedan emborregadas.

Al ser una ensalada bastante contundente la solemos tomar como plato único acompañada de una buena cerveza.
Con estas cantidades comen perfectamente dos personas si la toman como plato único, aunque si sobra, mejor que mejor, al día siguiente la tomaremos como guarnición.

¡¡Vamos con la receta!!

Ingredientes:
  • 800 gr de papas
  • 5 salchichas tipo bockwurst o las que más les gusten
  • 1 cebolleta o cebolla mediana
  • 8-10 pepinillos pequeños en vinagre
  • Cebollino
  • 200 gr de mayonesa casera o de bote
  • 2 cucharadas soperas de mostaza antigua de Dijon
  • 2 cucharadas soperas de mostaza tradicional de Dijon
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 1 cucharada sopera de vinagre blanco o de manzana
  • Sal gruesa
Para que la ensalada esté fría en el menor tiempo posible, suelo tener todos los ingredientes en la nevera desde el día anterior, por lo que pondremos en la nevera los botes que aún no tuviésemos abiertos. Además, también hago las papas y las salchichas el día anterior, por lo que al día siguiente el montaje se hace en un plis plas. Otra opción es preparar todo bien temprano para que a la hora del almuerzo esté todo bien frío.

Si hacen la mayonesa casera, la haremos el mismo día que la vayamos a utilizar y mantenemos en la nevera hasta el momento de hacer la salsa.
Comenzamos lavando muy bien las papas. Las vamos a sancochar (cocer) con piel por lo que deben estar bien limpias.

Las ponemos en un caldero, cubrimos de agua y añadimos un puñadito de sal gruesa. Una vez rompa a hervir el agua bajamos el fuego y dejamos hacer hasta que estén tiernas. Escurrimos y pasamos a un plato. Sin quitar la piel, dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego las ponemos en la nevera hasta el día siguiente o hasta que estén bien frías.

Ponemos un calentador (cazo) con agua al fuego. Una vez rompa a hervir el agua añadimos las salchichas. Cuando el agua vuelva a hervir apagamos el fuego y dejamos al calor unos segundos. Pasamos las salchichas a un plato y dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego las ponemos en la nevera hasta el día siguiente o hasta que estén bien frías.

Cuando las papas estén bien frías las pelamos y cortamos al gusto; yo las suelo cortar a la mitad en sentido vertical, cada mitad en dos, también en vertical y luego en cuartos no muy grandes.
Cortamos las salchichas en rodajas del grosor que prefieran.

Picamos la cebolleta bien pequeña.

Troceamos los pepinillos en trozos pequeños o cortamos en rodajas según el gusto.
Cortamos el cebollino bien pequeño. Guardamos un poco para decorar al final.

Para la salsa, mezclamos en un bol la mayonesa, las dos mostazas, aceite y vinagre. Probamos y si hace falta añadimos una pizca de sal. Removemos y reservamos en la nevera.

En un bol grande ponemos las papas, las salchichas, la cebolleta, los pepinillos,la mayor parte del cebollino y mezclamos. Por último, añadimos la salsa y volvemos a mezclar para distribuirla de manera uniforme y llegue a todos los ingredientes.

Emplatamos, añadimos un poco de cebollino troceado y lista para degustar.

Queda de lujo y cuánto se agradece una ensalada fresquita con estos calores. Acompañada de más pepinillos y una cerveza es la bomba.

¡¡A disfrutarla!!

Curry vindaloo de carne de cerdo picante

Ya saben cuanto me pirran las especias y el picante y como en este plato se combinan ambas cosas, más feliz que una perdiz, los ojos me hacían chiribitas mientras lo saboreaba.

Siempre digo que este blog tenía que haberse llamado "doña especias" , "doña guindilla" o una combinación de ambos títulos, todo se andará.

No concibo la cocina sin especias, no sé cuantas variedades puedo llegar a tener almacenadas y desde que descubro una nueva, allá que me voy a buscarla. En cuanto al picante, me pasa igual, me apasionan las guindillas y los chiles. Este curry para mí tiene la cantidad ideal, ni excesivo ni suave, por supuesto cada uno puede adaptarlo a su paladar ajustando las guindillas y la pimienta, pero el curry vindaloo por norma es un curry picante.

Es la primera vez que hago un curry con carne de cerdo y el resultado ha sido una maravilla, muy sencillo de hacer y tan aromático y sabroso que querrán repetirlo en más de una ocasión.
Para acompañar este curry hemos hecho un arroz basmati al limón que le va como anillo al dedo.

Ambas recetas las he sacado de un librito de cocina hindú que lleva muchos años conmigo y hasta ahora todas las que he preparado no fallan.

Si no tienen en casa todas las especias, no importa, improvisen y usen las que tienen, el resultado no será el mismo, pero les seguro que quedará riquísimo.

¡¡Vamos con la receta!!

Ingredientes para dos personas:

Para el curry vindaloo:
  • 500 gr de carne de cerdo troceada
  • 2 guindillas rojas
  • 1 cucharada de semillas de cilantro
  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 1 cucharadita de pimienta negra en grano
  • 1/2 cucharadita de semillas de mostaza
  • 1 clavo de olor
  • 1/2 rama de canela
  • 1/2 cucharada de pasta de tamarindo
  • 1/2 cebolla mediana rallada
  • 1 cucharadita de ajo triturado
  • 1 cebolla grande cortada en aros
  • 3 cucharadas de aceite
  • 2 vainas de cardamomo
  • 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 2 hojas de laurel
  • 1/2 taza de yogurt natural
  • Sal gruesa
Para el arroz basmati al limón:
  • 1 taza de arroz basmati
  • 1 3/4 taza de agua
  • 3/4 cucharadita de cúrcuma
  • 2 cucharadas de leche de coco
  • 2 cucharadas de coco rallado seco
  • 2 cucharadas de anacardos o almendras tostadas y picadas
  • 4 hojas de curry
  • 1/3 cucharadita de semillas de mostaza
  • 1 guindilla verde
  • Aceite
  • Zumo de 1 limón
  • Sal gruesa
Tendremos la carne de cerdo cortada en dados de unos 3 cm y la ponemos en un bol.

Para elaborar la pasta vindaloo, tostamos en una sartén sin aceite las guindillas enteras, las semillas de cilantro, las semillas de comino, los granos de pimienta y las semillas de mostazas. Sin parar de remover las tostaremos hasta que adquieran un tono marrón oscuro y desprendan todo su aroma.
Las pasamos a un mortero y añadimos el clavo de olor y la rama de canela. Machacamos hasta obtener un polvo fino.

A continuación, mezclamos las especias molidas con la pasta de tamarindo, la cebolla rallada y el ajo triturado formando una pasta.

Mezclamos la pasta obtenida con la carne de cerdo. Cubrimos con film transparente y dejamos macerar al menos un par de horas, aunque mejor si es de un día para otro, removiendo la carne de vez en cuando para que quede bien impregnada.

Rehogamos los aros de cebolla con el aceite en un caldero plano, a fuego medio, hasta que estén bien dorados, con cuidado de no quemarla. Añadimos las vainas de cardamomo, el jengibre, el laurel y salteamos unos segundos.

Subimos el fuego al máximo e incorporamos la carne, salteamos unos segundos para sellarla y tome un poco de color.
Bajamos el fuego a la mitad, agregamos el yogurt (no debe hervir porque se cortaría), integramos con el resto y dejamos cocer unos minutos. Añadimos agua sin llegar a cubrir la carne, tapamos y dejamos cocer una hora.

Pasado este tiempo, destapamos y seguimos cocinando hasta que la carne esté bien tierna y la salsa se haya espesado. En este momento es cuando lo pruebo y añado sal en la cantidad necesaria.

Mientras se cocina la carne, preparamos el arroz.

Ponemos el arroz en un bol, lo lavamos con agua fría y escurrimos, repetimos un par de veces hasta que el agua esté clara. Volvemos a poner agua fría en el bol hasta cubrir el arroz, lo dejamos reposar unos 15 minutos y volvemos a escurrir. De esta manera perderá el almidón, pero también hay que tener en cuenta que una vez lavado, el arroz se vuelve muy frágil por lo que se deberá manipular con cuidado durante este proceso para no romper los granos antes de la cocción.
Ponemos un caldero a fuego alto. Añadimos el arroz, el agua, la cúrcuma y un poco de sal. Una vez rompa a hervir, bajamos el fuego, tapamos y dejamos cocer unos 12 minutos.

En un bol pequeño mezclamos el coco rallado con la leche de coco, para que se vaya hidratando.

Tostamos los frutos secos, las hojas de curry, la guindilla y las semillas de mostaza en una sartén pequeña con un poco de aceite, a fuego medio-bajo, hasta que las semillas de mostaza empiecen a reventar.

Antes de que se haya consumido el agua del arroz, agregamos las especias y los frutos secos junto con el coco que tenemos reservado y el zumo de limón. Distribuimos con mucho cuidado para no remover en exceso el arroz.

Tapamos y dejamos cocinar hasta que se haya evaporado toda el agua.
Retiramos del fuego, quitamos la tapa y cubrimos con un paño.

Una vez que esté seco, con ayuda de un tenedor lo soltamos, sin remover en exceso.

Probamos y añadimos un chorrito de zumo de limón si es necesario. Servimos acompañado de unas rodajas de limón.

Casi saldrán a la par los dos platos, así que solo nos queda poner la mesa y degustar estos manjares tan exquisitos.

Les adelanto que les pasará como a mi, no pararán de decir lo rico que ha quedado todo.

¡¡Estos platos permanecerán en tu recuerdo durante mucho tiempo!!

¡¡A disfrutarlos!!

Lasaña vegetal con champiñones

Esta lasaña está para ponerle un piso o dos. Es enteramente a base de vegetales y champiñones, capa sobre capa de rica verdura. Al contrario que la lasaña de berenjenas y albahaca que hice hace poco que llevaba placas de pasta, esta que les traigo hoy no las lleva y ni se echan de menos.

La combinación de estos vegetales es una ricura y no tiene mucha ciencia. Es de lo más sencilla y queda de lo más resultona.

Ya saben que yo no tomo queso y pensarán que queda sosa, pero les aseguro que no, para nada, a mi juicio queda estupenda, muy sabrosa y de paso esas calorías que me quito.

Si por algún motivo no pueden tomar queso o no les gusta como a mí, pueden prescindir de él y si alguien no puede tomar leche, intenten hacer la bechamel con leche sin lactosa, les quedará de rechupete.
Por supuesto, como siempre digo, los amantes del queso añadan el que más les guste y en las cantidades que consideren oportunas.

¡¡Vamos con la receta!!

Ingredientes para dos personas:
  • 1 berenjena grande o 2 medianas
  • 2 calabacines
  • 1 cebolla grande
  • 2 tomates grandes y maduros
  • 200 gr de champiñones frescos
  • 2 dientes de ajo
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Orégano
  • Bechamel
  • Queso (opcional)
Vamos a necesitar dos fuentes, en mi caso de cristal, de 17 x 21 cm. Si son más pequeñas no importa, al contrario, les quedará la lasaña más alta.

Lavamos toda la verdura.

Quitamos los extremos a la berenjena y con un pelador de papas la pelamos en sentido vertical para quitar parte de la piel, alternando, dejando una tira de piel y otra no. Son manías mías, no pongo toda la piel nunca. La cortamos longitudinalmente, en lonchas, ni muy gruesas ni transparentes, un término medio. Las doramos en una sartén con una pizca de aceite, unos dos minutos por cada lado. Pasamos a un plato, le agregamos unas escamas de sal, un poco de pimienta negra recién rallada y reservamos.
Cortamos los dos extremos del calabacín. Con un pelador de papas, cortamos longitudinalmente en tiras y doramos en una sartén con una pizca de aceite, unos segundos por cada lado. Pasamos a un plato, le agregamos unas escamas de sal, un poco de pimienta negra recién rallada y reservamos.

Cortamos la cebolla y el tomate en rodajas. Doramos en una sartén con un pizco de aceite, unos segundos por cada lado. Pasamos a un plato, le agregamos unas escamas de sal y reservamos.

Por último, cortamos los dientes de ajo en láminas y doramos junto con los champiñones, unos segundos por cada lado. Pasamos a un plato, le agregamos unas escamas de sal, un poco de pimienta negra recién rallada y reservamos.
Preparamos la bechamel tal y como indico en el enlace que tienen en la lista de ingredientes a la que agregaremos un poco de orégano seco al final. El punto de la bechamel tengan en cuenta que no la queremos tan espesa como para croquetas y que una vez fría espesa más todavía.

Precalentamos el horno a 180º.

Solo nos queda montar nuestras lasañas. Disponemos los recipientes aptos para horno uno al lado del otro. Suelo hacerlo así para que las dos lasañas lleven la misma proporción de ingredientes y la bechamel de la segunda no esté muy espesa cuando le llegue el turno.
Ponemos un poquito de aceite en el fondo de las fuentes y distribuimos con una brocha de silicona. Intercalamos capas de verdura, bechamel, verdura y terminamos cubriendo con bechamel, un poco de orégano seco o fresco y unas gotas de aceite.

Quien vaya a tomarla con queso, espolvorear la superficie con parmesano rallado.

Ponemos nuestras fuentes sobre la rejilla del horno, posición central y horneamos unos diez minutos o hasta que veamos que se ha dorado la superficie de la lasaña. Si es necesario pondremos el grill un par de minutos para que se dore, pero sin quitarle el ojo.
Y lista para hincarle el diente, eso sí, con cuidado de no quemarnos, porque está tan rica que no podrás esperar a que se enfríe.

¡¡Queda de relujo!! ¡¡Repetiremos seguro!!

!!A disfrutarla!!
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